El rol del Administrador de Fincas cada vez se vuelve más extenso y también más complejo, lo que implica que quienes ejercen esta profesión deben estar cada vez más formados. De hecho, la formación continua es una necesidad en esta profesión, puesto que siempre hay cambios legislativos que es necesario conocer. Pero la cosa no se queda aquí, el Administrador de Fincas debe manejar también idiomas si quiere ofrecer un buen servicio.

Aumentan los vecinos europeos en las zonas turísticas

La zona costera del sur y el Levante de España es muy atractiva para nuestros vecinos del resto de Europa, especialmente para británicos, alemanes y holandeses. Tanto es así que en algunas regiones su presencia en ciertas urbanizaciones ya es masiva.

Los Administradores de Fincas no son ajenos a este fenómeno y en los últimos años han tenido que pasar por un proceso de adaptación.

El inglés es esencial en las zonas turísticas

Si para alguien que quiera ser camarero o trabajar en un hotel de una zona turística el inglés es un requisito fundamental, lo mismo está ocurriendo ya en las gestorías de fincas.

Muchas comunidades de vecinos cuentan ya con residentes para los que el castellano no es su lengua natal. Aunque muchos de ellos se esfuerzan por aprender el idioma, es lógico y normal que les cueste entender ciertas cosas relacionadas con la gestión de la comunidad de vecinos.

De ahí que muchos profesionales de la administración de fincas se hayan puesto manos a la obra para mejorar su inglés. Manejar este idioma les permite entenderse con los vecinos extranjeros. Pero además de hablarlo es necesario que las comunicaciones relacionadas con la finca también se hagan en inglés, para que los vecinos de fuera puedan entenderlas.

¿No manejar el inglés puede suponer perder clientes?

En algunos casos sí. Cada vez son más las urbanizaciones en zonas turísticas que cuentan con una mayoría de vecinos extranjeros. Si estos no pueden entenderse con el administrador es lógico y normal que prefieran trabajar con otro profesional que sí hable inglés.

Es decir, que manejar al menos un idioma extranjero es un punto más a favor de aquellos administradores que están buscando nuevos clientes.

Para ponerse al día en este sentido existen diferentes alternativas. El propio administrador puede ponerse a estudiar el idioma, aunque hay que tener en cuenta que manejar una lengua extranjera requiere de bastante tiempo.

La otra alternativa es contratar en la oficina a personal que domine a la perfección este idioma. De hecho, muchas oficinas de administradores en zonas turísticas con una presencia importante de vecinos extranjeros tienen ya trabajando a personal extranjero.

Esto último tiene una ventaja añadida, y es que el empleado y los vecinos extranjeros comparten una cultura común, lo que ayuda a que haya más feeling entre ellos y se sientan menos inclinados a cambiar de oficina de gestión de su finca.

En definitiva, manejar el inglés, e incluso documentarse sobre la cultura de los nuevos vecinos extranjeros que llegan a las localidades turísticas, puede suponer una importante ventaja competitiva para un Administrador de Fincas.

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