Hoy en día, contratar un administrador de fincas en una comunidad de vecinos es una inversión muy útil, necesaria y, en algunos casos, prácticamente imprescindible. Especialmente en edificios con multitud de viviendas, pero incluso en pequeñas comunidades, un administrador de fincas presta una ayuda muy valiosa que ahorra mucho tiempo y esfuerzo a los vecinos y también evita conflictos en un ámbito donde las desavenencias están a la orden del día.

No obstante, mantener el contrato de un administrador de fincas solo tiene sentido en aquellos supuestos en los que este cumple con su cometido y ofrece un servicio adecuado. En los casos en los que uno o varios vecinos hayan detectado que el administrador de fincas de la comunidad no desempeña adecuadamente su trabajo, es importante saber cómo cambiar de administrador de fincas, para evitar así posibles penalizaciones o reclamaciones posteriores por parte del propio administrador.

Qué hacer si un administrador de fincas no trabaja y no responde

Si hemos contratado a un administrador de fincas con el que estamos descontentos, es importante saber que esta no tiene por qué ser una relación vitalicia. Estamos ante una relación profesional que, como tal, ha de satisfacer a la parte contratante y cumplir con las expectativas y con aquello que se haya pactado previamente.

No obstante, es importante considerar que antes de ponernos a pensar en cómo echar al administrador de fincas, hemos de tener en cuenta que en ningún caso se trata de una decisión individual, sino que el cambio de administrador de la comunidad depende de la decisión del común de los propietarios. Por esta razón, antes de iniciar cualquier acción, será necesario realizar una reunión de propietarios.

Cómo echar al administrador de fincas

En el supuesto de que el administrador realmente no esté cumpliendo con su cometido o, simplemente, no sea del agrado de la mayoría de la comunidad, será imprescindible saber cómo cambiar de administrador antes de tomar acción.

Comprobar y revisar el contrato

El primer e imprescindible paso es acudir al contrato, en el caso de que exista, y comprobar su contenido tanto en relación con sus funciones —para verificar si realmente hay o no incumplimiento o dejación de las mismas— como con la duración.

En el supuesto de que no exista contrato, nos regiremos por las normas generales, que indican que la duración del mandato es anual y coincide con la celebración de la Junta General Ordinaria. Sin embargo, puede suceder que haya sido elegido en junta extraordinaria, en este caso, la anualidad se cumplirá un año después de su elección.

Cese anterior al cumplimiento del período

El hecho de que no se haya cumplido el período para el que fue contratado el administrador no impide su cese, pero, en tales casos, hemos de distinguir el supuesto en el que hay un incumplimiento de las funciones del administrador del supuesto en el que no existe dicho incumplimiento.

En el caso de que no haya incumplimiento por parte del administrador, este tiene la obligación de asumir el cese, pero la comunidad está obligada a pagar las mensualidades que resten hasta el cumplimiento del período.

Por el contrario, en el caso de que haya incumplimiento de funciones, es decir, exista una actuación negligente o el administrador falte al cumplimiento de sus deberes, siempre y cuando la comunidad pueda demostrarlo, el administrador podrá ser cesado sin derecho a las mensualidades restantes.

Votación en Junta General de Propietarios

En cualquier caso, para que el administrador pueda ser cesado, esta decisión debe ser votada y aprobada por mayoría simple en una Junta General de Propietarios, ya sea en la Junta General Ordinaria o en una extraordinaria. En este último caso, es importante que se refleje en el orden del día.

En los casos en los que el inicio del mandato del administrador no coincida con la celebración de la Junta General Ordinaria y tampoco haya causa justa para echar al administrador, existe la opción de acordar el cese del mismo en la Junta General Ordinaria, pero mantenerlo en sus funciones hasta que complete el período contractual, para evitar así el pago de la indemnización.

Como hemos visto, es posible echar al administrador de fincas, pero es clave tanto estar de acuerdo con la mayoría de los vecinos, como conocer el proceso para evitar tener que pagarle una indemnización.

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