De la elección de un buen Administrador de Fincas depende, en gran medida, la tranquilidad de los vecinos de una comunidad. De ahí que la contratación de este tipo de profesionales sea algo que no deba tomarse a la ligera ni centrándose únicamente en aspectos como el precio.

¿Por qué es tan importante un Administrador de Fincas?

La cantidad de tiempo libre de la que disponemos hoy en día es limitada, por lo que es lógico y normal que no queramos dedicarlo a gestionar asuntos relacionados con la comunidad de vecinos, que es lo que ocurría hasta que hace unas décadas se empezó a popularizar la figura del gestor de comunidades vecinales.

La base de la relación entre el administrador de fincas y sus clientes debe ser la confianza. Es decir, que los vecinos deben tener la seguridad de que el gestor está haciendo su trabajo de forma diligente. Así no van a tener que preocuparse de cuestiones como la limpieza del edificio, las obras de mantenimiento, el pago de impuestos, etc.

Rasgos de un buen Administrador de Fincas

A la hora de contratar un profesional de este tipo la decisión debe ser de la junta de propietarios. Lo habitual es que sea el presidente el que se haya entrevistado personalmente con los posibles candidatos a administradores y presente ante sus vecinos el presupuesto dado por cada profesional.

A efectos prácticos esto implica que los vecinos que deben votar se van a fijar principalmente en un factor determinante: el precio. Sin embargo, esto es un grave error. Aunque es lógico que toda comunidad de vecinos quiera ahorrar, elegir el servicio más barato con frecuencia suele salir caro.

Más allá del precio, hay otros aspectos que deberían evaluarse con detenimiento antes de elegir el profesional al que se va a contratar.

  • Que tenga el título correspondiente. Para eso debe estar inscrito en un Colegio de Administradores de Fincas. Esto es garantía de que se trata de un profesional que conoce todos los procesos y que ha recibido la debida formación para desarrollar las tareas propias de su trabajo.
  • Que tenga experiencia en el trabajo y pueda realizar todas las gestiones que sean necesarias.
  • Que tenga disponibilidad. Esto implica que sea fácil de localizar ante cualquier incidencia en la comunidad y que se dedique en exclusiva a las labores de administración de fincas.
  • Que sea capaz de gestionar situaciones difíciles, ya que en muchos casos va a tener que mediar entre vecinos que tienen problemas.

En definitiva, el Administrador de la comunidad debe ser un profesional competente capaz de llevar a cabo todas las labores propias de su trabajo. Esto es fundamental, puesto que de su labor va a depender que la comunidad funcione correctamente y que la gestión de la misma no suponga un quebradero de cabeza para los vecinos.

Por eso, el precio no debe ser nunca el único criterio a tener en cuenta a la hora de contratar Administradores de Fincas. Hay que valorar también la competencia del profesional, su experiencia e incluso su reputación.

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