A la hora de contratar un seguro es muy fácil dejarnos encandilar por aquel que tiene la prima más baja. Tener un inmueble en propiedad acarrea muchos gastos y podemos caer en el error de contratar el seguro más barato por el mero hecho de ser más económico. Es posible que el seguro más barato sea el que mejor se adapte a nuestras necesidades, sin embargo, hay que leer bien el contrato para saberlo, comparar varias ofertas y, en cualquier caso, asegurarnos de que no se produce un infraseguro.

Qué es un infraseguro para una comunidad de vecinos

Pero, un infraseguro, ¿qué es? El infraseguro, en términos generales, es una situación derivada de la incorrecta contratación de un seguro. Se produce cuando la cantidad acordada en el contrato del seguro es inferior al valor real del bien asegurado, lo que produciría que, en caso de siniestro, la indemnización no alcance para reparar el daño producido.

Esto puede deberse a la intención de abaratar la prima del seguro, ya que, cuanto menor sea el capital asegurado, menor será la prima, pero también a un error en la declaración de las características del bien o, incluso, a la revalorización del bien desde el momento de la firma del seguro hasta la fecha del siniestro. Este último caso puede darse si transcurren varios años sin modificar la póliza.

Cómo afecta a una comunidad de propietarios

En el caso de una comunidad de propietarios, tener un infraseguro afectará terriblemente cuando se produzca un siniestro. Así, el ejemplo más claro, es el de destrucción total del edificio, por ejemplo, por incendio. Si el edificio tenía un valor de 1 000 000 de euros, pero lo hemos asegurado por un capital de 800 000 euros, la indemnización del seguro solo alcanzará hasta esos 800 000 euros, que no serían suficientes para volver a reconstruir el edificio tal y como era.

Pero esa no es la única circunstancia en la que un infraseguro puede afectar a una comunidad de vecinos. Es cierto que, aunque pueda suceder, la destrucción total de un edificio no está a la orden del día, sin embargo, los siniestros son mucho más habituales de lo que puede parecer.

En este caso, la aseguradora mandará a un perito para evaluar la situación y los daños, realizando una propuesta de indemnización, valorando también la existencia o no de un infraseguro. En el caso de que el perito valore que hay un infraseguro, la clave está en cómo la compañía va a calcular el porcentaje de infraseguro, porque la dinámica habitual y perfectamente ajustada a la legalidad de lo pactado es que aplique una regla proporcional. De esta manera, si concluye que hay un infraseguro por valor del 15 % sobre el valor real del inmueble, por ejemplo, aplicará también esta rebaja del 15 % a la indemnización para la reparación del siniestro.

Es decir, que aunque el valor de la indemnización sea muy inferior al capital asegurado, la compañía de seguros no cubrirá el 100 % del valor del daño causado por el siniestro.

Por qué no debes tener un infraseguro: alternativas

Contratar un infraseguro es absolutamente desaconsejable. Aun cuando nos sintamos complacidos con pagar una prima menor, lo más importante de un seguro es su respuesta en los momentos en los que lo necesitamos. Siendo realistas, es más caro pagar durante años una prima menor, que a la hora de la verdad no nos soluciona el problema, que pagar una prima mayor que cumpla la finalidad para la que hemos contratado un seguro.

Por ello, la clave la encontramos en la minuciosa lectura del contrato del seguro y la revisión de todas y cada una de sus cláusulas. Si es necesario, es recomendable acudir a un profesional en la materia que nos pueda aconsejar.

Una opción, para evitar posibles cambios en el valor del inmueble que no queden reflejados en la póliza, es la contratación mediante la revalorización automática de capitales. Se trata de la inclusión de unos índices correctores en la póliza, que producen el incremento automático de cada anualidad en un porcentaje previamente determinado, actualizando así de manera permanente el valor del inmueble asegurado.

Si lo que queremos es pagar una prima menor, es más recomendable revisar el contrato y eliminar aquellas coberturas que realmente no nos interesen o que podamos cubrir de otra manera. Por ejemplo, una cobertura de asistencia jurídica cuando ya estamos pagando a un Administrador de Fincas que nos da el mismo servicio, o cualquier cobertura que ya se encuentre incluida en los seguros de hogar individuales de cada propietario. Ojo con esto, debemos asegurarnos de que realmente tenemos una cobertura similar cubierta, o, en caso contrario, de que podemos asumir la carencia.

Es muy importante conocer las cláusulas y las coberturas del seguro de nuestra comunidad y prestar atención, así como formular preguntas en las reuniones de vecinos cuando se hable de ello, si somos vecinos, e informar claramente a los propietarios y documentar meticulosamente sus decisiones, si somos administradores. Además, es fundamental asegurarnos de que la póliza que tenemos contratada se corresponde con las características de nuestro edificio.

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