Normalmente no nos importa que en nuestra finca haya escalones o bordillos de más o menos altura. Pero a medida que cumplimos años, o si sufrimos un problema de movilidad, nos damos cuenta de lo limitantes que pueden ser este tipo de barreras arquitectónicas.

Optar por la eliminación de las mismas parece lo lógico, pero adoptar los acuerdos para tomar medidas que supongan la eliminación de barreras arquitectónicas en una comunidad de vecinos no siempre es sencillo.

La accesibilidad es una obligación legal

La Ley nos dice que tanto las personas con discapacidad como los mayores de 70 años tienen derecho a un acceso básico a su vivienda, por lo que las barreras deben ser eliminadas. Pero en la práctica muchos edificios de nueva construcción siguen teniendo barreras que dificultan la movilidad. Es por eso que son los vecinos quienes al final tiene que correr con estos gastos.

Las obras de accesibilidad más habituales en comunidades de vecinos

Eliminar escaleras y sustituirlas por una rampa

Muchas veces nos encontramos con escaleras de acceso al portal. La forma más sencilla de salvar las mismas es instalar una rampa.

Instalación de un salvaescaleras o plataforma elevadora

En aquellos casos en los que no es posible hacer una rampa que permita un uso seguro, lo aconsejable es usar un sistema elevador, ya sea a través de una silla salvaescaleras o una plataforma elevadora. Suelen ser plegables, por lo que cuando no están en uso apenas ocupan espacio.

Bajar el ascensor al nivel cero

En este caso se trata de poner el ascensor a la altura del portal. Es quizá la obra de accesibilidad más costosa de llevar a cabo tanto en términos de dinero como de tiempo.

Ayudas y subvenciones

Este tipo de reformas pueden ser más o menos caras, pero para la persona cuya calidad de vida va a mejorar estos cambios tienen un valor incalculable.

Lo bueno es que a nivel público existen diferentes tipos de ayudas y subvenciones para hacer frente al coste de las obras de mejora de la accesibilidad en las comunidades de propietarios. Quien mejor conoce este tipo de ayudas y las que están en vigor en cada momento es el administrador de fincas.

De hecho, este profesional es el que mejor puede aconsejar a los vecinos sobre las obras a realizar y el mejor momento para llevarlas a cabo.

La accesibilidad, una inversión para todos

Al eliminar las barreras arquitectónicas de una comunidad no solo se benefician los mayores y aquellos que tienen problemas de movilidad, sino todos los vecinos. Cualquiera en un momento determinado puede tener una lesión y agradecerá no tener que estar subiendo y bajando escaleras para salir a la calle. Además, este tipo de cambios también son muy positivos para los padres y las madres que van con carritos de bebés.

Se trata en definitiva de una obra que mejorará la calidad de vida de todos los vecinos y que a la vez revalorizará el valor de los inmuebles, ya que una finca libre de barreras arquitectónicas siempre tiene más valor en el mercado.

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