El papel del administrador de fincas es ayudar a los vecinos en la gestión de la comunidad. De ahí que deba ser un profesional bien capacitado y apto para llevar a cabo las diferentes tareas que tiene asignadas.

La base de la relación entre un gestor de fincas y sus clientes es la confianza. Si en algún momento se rompe esa relación de confianza, lo más normal es que comiencen los problemas y las reclamaciones. Esta situación suele acabar con el cambio de administrador de fincas.

Principales problemas con el administrador de fincas

Los conflictos más comunes entre los propietarios y estos profesionales giran en torno a:

  • Cobro de unos honorarios excesivos teniendo en cuenta los servicios que ofrece el administrador y cómo presta esos servicios.
  • Desatención o dejadez por parte del administrador al atender los problemas de la comunidad. Por ejemplo, que el supuesto teléfono para emergencias esté desconectado cada vez que se llama.
  • Mala gestión, ya sea por desidia o por actuar en interés propio. Esto es habitual cuando se contrata siempre a las mismas empresas para hacer ciertos trabajos o incluso se contrata a familiares o conocidos del administrador.
  • Inadecuada llevanza de la contabilidad: cuotas mensuales que no están bien planteadas, falta de reclamación de los impagos, etc.
  • Robo de los fondos comunitarios.

¿Cómo echar al administrador de fincas?

Para despedir a este profesional debe existir siempre una razón objetiva que lo justifique. Las que acabamos de señalar están entre las más habituales, y cualquiera de ellas permite que se pueda romper el contrato entre el profesional y la comunidad de vecinos incluso antes de la fecha prevista para su vencimiento.

Antes de tomar la decisión conviene revisar el contrato firmado y asegurarse que de verdad el administrador está incumpliendo sus funciones, revisando a la vez la próxima fecha de renovación y si hay que pagar algún tipo de compensación en caso de prescindir antes de los servicios del profesional. En algunos casos conviene dejar que expire el contrato y optar por no renovarlo, así no hay que abonar ninguna indemnización.

No obstante, si la causa que da lugar a la ruptura de la confianza es grave, lo más aconsejable es romper el contrato de forma inmediata.

El cese del administrador se puede votar en la junta general ordinaria o se puede convocar una junta extraordinaria a tal efecto. Si se ha optado por no renovar el contrato, esto se puede hacer directamente en la junta ordinaria anual.

Lógicamente, durante la votación el administrador debe estar fuera de la sala. El acuerdo alcanzado quedará reflejado en el acta de la reunión. No obstante, se informará por escrito al administrador de la decisión de la comunidad y se le indicará el plazo que tiene para entregar a la comunidad toda la documentación que obre en su poder. Este plazo suele ser habitualmente de un mes.

En la misma junta en la que se toma la decisión de prescindir los servicios del administrador se puede elegir directamente a un nuevo administrador de fincas.

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